de Centro de Salud Mental Psiquesalud, el miércoles, 30 de enero de 2013 a la(s) 23:53 ·

Prof. Nick CraddockProfessor Department of Psychological Medicine & Neurology. Cardiff University School of Medicine

Si bien muchas personas apoyan la necesidad de comprender mejor la salud mental, incluso individuos sumamente inteligentes o de actitudes abiertas, con frecuencia, sostienen opiniones dogmáticas, aunque desinformadas, sobre la enfermedad mental.

Este pensamiento se extiende a científicos biólogos, ganadores del Premio Nobel e incluso miembros de paneles de otorgamiento de subsidios. Muchas opiniones ingenuas parecen basarse en la extrapolación de conocimiento de situaciones de distrés mental relativamente leve. No obstante, esta extrapolación no es válida.

Consideremos la suposición común de que toda depresión es consecuencia de la incapacidad para enfrentar la vida, una debilidad de carácter. Si bien esta opinión puede ser válida para la depresión leve, es deplorablemente inadecuada para la depresión severa acompañada de estupor o delirio, situaciones que pueden poner en riesgo la vida. Por el contrario, pocas personas se sentirían cómodas haciendo generalizaciones similares acerca de las causas y el manejo de la enfermedad cardiovascular severa (por ejemplo, infarto de miocardio) basándose en sus observaciones de personas que se quedan sin aliento al hacer ejercicio.

Tanto en la prensa científica como en la no especializada, las enfermedades psiquiátricas se debaten de una manera más acalorada, dogmática y menos útil que las enfermedades no psiquiátricas. Un ejemplo fue el furor en los medios en torno al informe que sostenía que las variantes genómicas estructurales raras son más comunes en casos de Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) que en los controles.

A pesar de manifestar todas las salvedades relacionadas con la complejidad de la causalidad y la importancia de los factores ambientales, algunos comentaristas expresaron gran inquietud por que el TDAH se considerara un “trastorno genético”. Si se hubiera utilizado la misma expresión para hacer referencia a la enfermedad coronaria o a la diabetes, no se hubiera generado un debate tan controvertido. Y, sin embargo, la evidencia de la influencia genética en el TDAH es tan convincente como la de estas enfermedades físicas. Todas incluyen una compleja combinación de genes y ambiente.

Una mayor comprensión de la neurociencia básica, junto con herramientas humanas de investigación, como la genética molecular y las imágenes cerebrales multimodales, ofrecen la oportunidad revolucionar el diagnóstico y el manejo de la enfermedad mental en las próximas dos o tres décadas. No obstante, aprovechar esta oportunidad requerirá que todos adoptemos actitudes abiertas y que nos basemos en la evidencia y no en los prejuicios. Esto incluye a los políticos, al público, a los profesionales, a los financiadores y a los paneles de otorgamiento de subsidios, así como a los investigadores.

Por el bien de todos aquellos cuyas vidas se ven afectadas por la enfermedad mental severa, debemos actuar y no sólo hablar.

“A man with an approaching depression, represented by encroaching devils”.


Primero es necesario entender aquello que decimos al mencionar rehabilitación:

1. f. Acción y efecto de rehabilitar.

2. f. Der. Acción de reponer a alguien en la posesión de lo que le había sido desposeído.

3. f. Der. Reintegración legal del crédito, honra y capacidad para el ejercicio de los cargos, derechos, dignidades, etc., de que alguien fue privado.

4. f. Med. Conjunto de métodos que tiene por finalidad la recuperación de una actividad o función perdida o disminuida por traumatismo o enfermedad.

En “Historia de la locura” se plantea la incomodidad social que generan los trastornos mentales, como aquello inentendible e inexplicable, por lo que el destino del “loco” no puede ser otro que el abandono social  o a viajar en el Narrenschiff.

“Confiar el loco a los marineros es evitar, seguramente, que el insensato merodee indefinidamente bajo los muros de la ciudad” M. Foucault.

Hasta 1992 la rehabilitación cognitiva carecía de sentido y más propiamente, de utilidad  en la esquizofrenia, ya que los argumentos que se sostenían giraban en torno a:

a) El déficit cognitivo debiese ser inmodificable  ya que se presenta incluso antes que los síntomas psicóticos.

b) Las anomalías cerebrales, que redundan en el déficit, se presentan en etapa temprana del neurodesarrollo.

c) El cerebro carecería de plasticidad necesaria para generar la recuperación de funciones.

d) El cerebro esta globalmente afectado.

El cambio de paradigma que permita asegurar una rehabilitación cognitiva efectiva requiere entender que:

- Las alteraciones en el funcionamiento cognitivo es un déficit que afecta a todos los pacientes con esquizofrenia en un grado menor o mayor, de inicio temprano o tardío.

- De hecho, los déficit neurocognitivo juegan un papen importante en el ajuste comunitario del sujeto, específicamente en el funcionamiento social, ocupacional y laboral (Cohen, Forbes, Mann y Blanchard, 2006).

Por lo anterior es imprescindible:

a) Centrarnos en la discapacidad más que en el déficit.

b) No olvidarnos de las emociones y la motivación

c) tener una visión amplia y dialogar con otras disciplinas como la neuropsicología cognitiva y las terapias rehabilitadoras.

d) Ampliar la base teórica.

e) Asegurar que la rehabilitación es accesible para todo aquel que la necesita.

No podemos perder de vista la relación que existe entre variables cognitivas y funcionales.

Vertientes tales como la neurología y la neuropsicología, con el concepto de neuroplasticidad cerebral  señalan que es posible la recuperación del funcionamiento en zonas específicas del cerebro, mediante la aplicación sistemática de tareas que promuevan el aprendizaje de elementos asociados a dichas áreas.

Se han utilizado con cierto éxito programas de entrenamiento en funciones específicas similares a los aplicados en pacientes con daño orgánico-cerebral. Programas conductuales dirigidos a reforzar funciones concretas y, más recientemente, programas integrados de tratamiento en los que se abordan tanto funciones cognitivas como el funcionamiento social.
En la actualidad la investigación sobre rehabilitación se dirige sobre todo a detectar la repercusión de déficits específicos para elaborar programas y a detectar los déficits cognitivos predictores del éxito o fracaso de un programa.
Es importante señalar que la suma de la evidencia indicaría que no hay un perfil neuropsicológico o estructural neuroanatómico que sea patognomónico de la esquizofrenia .El rango de los déficit neurocognitivos es extremadamente amplio y dificulta cualquier intento de sistematización.
Pero aún así podemos señalar que las actuales alternativas terapéuticas en rehabilitación cognitiva han encontrado correlación entre rehabilitación y aumento del funcionamiento cerebral, concretamente entre desarrollo cognitivo y posterior mejora social y de adquisición de habilidades.

estresEl concepto de Estrés se remonta a la década de 1930, cuando un austríaco de 20 años de edad, estudiante de segundo año de la carrera de medicina en la Universidad de Praga, Hans Selye, observó que todos los enfermos a quienes estudiaba, indistintamente de la enfermedad propia, presentaban síntomas comunes y generales: cansancio, perdida del apetito, baja de peso, astenia, etc. Esto llamó mucho la atención a Selye, quien denominó el “Síndrome de estar Enfermo”.

Selye consideró entonces que varias enfermedades desconocidas como las cardiacas, la hipertensión arterial y los trastornos emocionales o mentales no eran sino la resultante de cambios fisiológicos resultantes de un prolongado estrés en los órganos de choque mencionados y que estas alteraciones podrían estar predeterminadas genética o constitucionalmente.

Concepto del Estrés

Hace más de medio siglo, Hans Selye definió el estrés ante la Organización Mundial de la Salud como: “la respuesta no especifica del organismo a cualquier demanda del exterior“. El término proveniente del idioma inglés ha sido incorporado rápidamente a todos los idiomas, la idea, nombre y concepto se han alojado fácilmente en la conciencia popular.

Cualquier suceso que genere una respuesta emocional, puede causar estrés. Esto incluye tanto situaciones positivas como negativas. El estrés también surge por la presión de hacer bien el trabajo.

El Síndrome de burnout en una muestra del momento en el que nos sentimos estresados e implica una sobrecarga emocional caracterizada por agotamiento emocional, que se refiere a la disminución y pérdida de recursos emocionales, lo anterior trae como consecuencia una conducta de despersonalización o deshumanización que se traduce en el desarrollo de actitudes negativas, de insensibilidad y de cinismo hacia los receptores de servicio prestado.

El síndrome de burnout puede afectar a toda persona que se desempeña en profesiones que exigen entrega, idealismo, compromiso y servicio a personas.

En la descripción de la enfermedad por estrés, se identifican por lo menos las siguientes tres fases en el modo de producción del estrés:

Reacción de Alarma

Estado de Resistencia

Fase de Agotamiento

La práctica médica ha constatado por años que las enfermedades producto del estrés y los estilos de vida actuales son cada día más demandantes, esto lleva al hombre moderno a incrementar notablemente sus cargas tensionales predisponiendo la aparición de diversas patologías.

Las enfermedades que sobrevienen a consecuencia del estrés pueden clasificarse en dos grandes grupos:

1) Enfermedades por Estrés Agudo.

Aparecen en los casos de exposición breve e intensa a los agentes lesivos, en situaciones de gran demanda que el individuo debe solucionar, aparece en forma súbita, evidente, fácil de identificar y generalmente es reversible. Las enfermedades que habitualmente observan son:

Ulcera por Estrés

Estados de Shock

Neurosis Post Traumática

Neurosis Obstétrica

Estado Postquirúrgico

2) Patologías por Estrés Crónico.

La persistencia del individuo ante los agentes estresantes durante meses o aun años, produce enfermedades de carácter más permanente, con mayor importancia y también de mayor gravedad. El estrés genera inicialmente alteraciones fisiológicas, pero su persistencia crónica produce finalmente serias alteraciones de carácter psicológico y en ocasiones falla de órganos blanco vitales. A continuación se mencionan algunas de las alteraciones más frecuentes:

Dispepsia,Gastritis,Ansiedad, Accidentes, Frustración, Insomnio, Colitis Nerviosa, Migraña, Depresión, Agresividad, Disfunción Familiar, Neurosis de Angustia, Trastornos Sexuales, Disfunción Laboral, Hipertensión Arterial, Infarto al Miocardio, Adicciones, Trombosis Cerebral, Conductas antisociales, Psicosis Severa

¿Cómo afrontar el estrés?

No se preocupe acerca de las cosas que usted no puede controlar, como el clima.

Haga algo acerca de las cosas que si puede controlar.

Prepárese lo mejor que pueda para sucesos que usted sabe que pueden ocasionarle estrés.

Esfuércese por resolver los conflictos con otras personas.

Pedir ayuda profesional cuando lo necesite.

Fíjese metas realistas.

Trate de ver un cambio como un desafío positivo, no una amenaza.

Mantenga una Dieta controlada.

Realice Actividad física regular, controlada.

Programe sus actividades recreativas (manejo del tiempo libre).

Cultive redes de ayuda o apoyo social.

Cultive el sentido del humor.

Es importante, mejorar hábitos del trabajo, la alimentación adecuada, ejercicio físico moderado, gradual y progresivo, ritmos de sueño adecuados, propiciar las actividades recreativas, disminuir las adicciones y evitar la vida sedentaria.

En relación al tratamiento individual es evidente que el manejo de los factores generadores de estrés, deberá invariablemente realizarse de manera integral, identificando con la mayor precisión posible los factores causales particulares propios de cada caso, buscando actuar sobre ellos, para eliminarlos o por lo menos abatirlos al máximo, pues de otra manera la intervención y el trabajo del psicólogo y del personal de salud involucrado, estará restringido a los alcances del tratamiento sintomático y paliativo.

En este sentido siempre será importante que, al momento de presentar síntomas de estrés, acudir a un especialista -Psicólogo clínico y/o Psiquiatra- y generar un espacio terapéutico que permita identificar y trabajar en psicoterapia, los elementos que afectan al paciente en su cotidianeidad y en el caso que sea necesario utilizar la farmacoterapia para aliviar los síntomas asociados al estrés.

Objetivos

1. Dar a conocer los sintomas que presentan las pacientes, explicando cada uno de ellos. Explicar los posibles origenes de este trastorno.

2. Entender las consecuencias de padecer de este trastorno, en el ambito psicosocial de los pacientes. Explicar el funcionamiento de la persona, en relacion a los sintomas que presentan.

3. Explicar los fármacos más usados en la terapéutica, los efectos que ellos tienen y los efectos colaterales.

4. Orientar en cuanto a la terapia psicológica asociada y a las ventajas del apoyo psicoeducativo.

5. Dar herramientas en cuanto a técnicas de relajación que puedan ser de ayuda en el descontrol de los impulsos y reconocer los signos de alerta. Poner en practica estas técnicas.

6. Aplicación de autotest para evaluar personalidad y descartar otros trastornos.

7. Dar un espacio de encuentro con otras personas que padecen de este trastorno y compartir experiencias.

Participantes

Es deseable que los pacientes participantes de este taller hayan sido diagnosticados por un médico psiquiatra, y de preferencia haya sido derivado por éste al taller psicoeducativo.

Duración

La duración de cada sesión será de 1 hora y 30 minutos distribuidos en 45 minutos de información para los pacientes, y 45 minutos de intercambio de experiencias.
La frecuencia será de una vez por semana con horario a definir. La duración total será de 1 mes.

Cada sesión contara con un maximo número de participantes de 5 pacientes los cuales serán guiados por un psiquiatra y un psicologo de nuestro centro.

Costo

El valor de cada sesion será de $20000 pesos,  donde estará incluido el material de apoyo para los pacientes mas un coffe break.
Al final del curso se les entregará a cada paciente un diploma-certificado de asistencia al curso.

Fecha de Realización

Septiembre de 2010

Terapeutas

Dra. Gabriela Cerpa C
Ps. Luis Díaz C

Inscripciones
info@psiquesalud.cl

Para mayor información comunicarse al F:2362635 o info@psiquesalud.cl

cuerpo que habla Una manera de expresión en cada sujeto tiene que ver con la palabra pero también con el cuerpo. Las somatizaciones son, en este sentido, modos de mostrar algo, sin saber qué es lo que se muestra.
Existen diversas denominaciones en el ámbito de la salud para “nombrar” lo que ocurre en el cuerpo. Algunas de ellas son:

  • Trastorno psicosomático: Alude a una inversión, un tras/tornar algo, perturbar, causar disturbios, es decir aquello que resulta confuso. El trastorno intenta remarcar que “eso” que afecta al cuerpo debe ser entendido como una mediación entre el sujeto y el mundo exterior. Francoise Dolto, psicoanalista francesa, va a decir que son afecciones del cuerpo que no se deben a causas orgánicas y su origen estaría en el inconsciente. Es decir, habría una causalidad del trastorno psicosomático.
  • Fenómeno psicosomático: surge de la medicina para hacer referencia a una afección de etiología imprecisa, donde el fenómeno afectando a algún órgano se resiste al tratamiento médico, presentando bruscas apariciones y desapariciones. Joyce Mc Dougall, psicoanalista francesa, va a decir que los fenómenos psicosomáticos pueden aparecer en cualquier sujeto ya que todos tendríamos una tendencia a somatizar en determinadas ocasiones, cuando la capacidad para responder en forma simbólica se ve sobrepasada.
  • Enfermedad psicosomática: Una alteración más o menos grave de la salud del cuerpo animal, es decir corresponde a un funcionamiento anormal del organismo.
  • Somatización: propuesto en el pensamiento psicoanalítico, a comienzos del siglo XX, por el Médico Wilhelm Stekel” quién  propuso este término para referirse a un proceso hipotético en el cual los mecanismos de defensa natural no permiten la expresión de la ansiedad, dando lugar a una expresión en el cuerpo, la somatización.

En general los cuadros de somatización tienen una Historia de múltiples síntomas físicos, que empieza antes de los 30 años, persiste durante varios años y obliga a la búsqueda de atención médica o provoca un deterioro significativo social, laboral, o de otras áreas importantes de la actividad del individuo. Los Síntomas somáticos parecen inexplicables sin correlato en examen físico o laboratorio. Frecuentemente ocurre que en la descripción que hace el paciente hay una multiplicidad de síntomas dolorosos, gastrointestinales, sexuales y pseudoneurológicos lo que evidentemente complica aún más la posibilidad del diagnóstico. Justamente este punto, “el diagnóstico”, es lo que parece complicar al paciente, la incertidumbre de no saber qué se tiene, cuál es el diagnóstico o de qué dan cuenta estos síntomas. Sin embargo no se trata del diagnóstico sino de eso que se afecta al sujeto.
Las somatizaciones se presentan en preferentemente en mujeres y jóvenes

Somatizaciones y Trastornos Autoinmunes
La autoinmunidad es una causa frecuente de enfermedad en los humanos, afecta aproximadamente al 2% de la población y resulta de un fallo o ruptura de los mecanismos.
El sistema inmune debe distinguir entre lo propio y lo ajeno, para atacar lo ajeno, defendiendo así lo propio. Esto se consigue trabajando la tolerancia desde el principio del desarrollo del sistema inmune.
El fenómeno de tolerancia consiste en el aprendizaje del reconocimiento de lo propio, y conlleva la destrucción de clones de linfocitos llamados autorreactivos, que pueden atacar al propio organismo.
Este fenómeno está profundamente alterado en todas las enfermedades autoinmunes. Por ejemplo, si un antígeno es la sustancia extraña contra la cual reacciona el sistema inmune, en estas enfermedades, el antígeno está en las propias células del sujeto.
Pierre Marty, (Psiquiatra y Psicoanalista francés) y sus colaboradores realizaron diversas investigaciones en los que mostraron estadísticas y estudios cooperativos que dan cuenta de la pre-existencia de una depresión severa en la mayor parte de pacientes afectados de patogenia autoinmune.
No conocemos el mecanismo íntimo de producción de estos sucesos, pero entendiendo que todo hecho celular o biológico tiene expresión psíquica, entendiendo al sujeto como sujeto psíquico articulado a un cuerpo biológico, y tomando en cuenta además nuestra propia casuística, nos adherimos a este pensamiento.
En las enfermedades autoinmunes, desde el punto de vista psicoanalítico leemos una relación del sujeto con leyes biológicas primordiales, como la función protectora y defensiva del sistema inmunológico por completo tergiversada, cuestión que permite abrir una serie de “casos” que mezclan lo propiamente somático y psíquico.

El cuerpo está ligado a lo somático, en tanto cuerpo es lo que se dice del soma. Es la palabra que circula en relación al soma, lo que conlleva a enlazar lo propiamente somático con lo psíquico.
El cuerpo es algo que sólo pertenece a la especie humana. Es decir, cuerpo, en tanto algo particular y subjetivo, estaría estrechamente ligado a nuestra condición de sujetos de lenguaje, o sea  somos seres psicosomáticos, en tanto psíquico como igualmente somático.

Estudios actuales han demostrado la relación existente entre la depresión, ansiedad y los desordenes del orden somáticos. Algunos de ellos demuestran lo siguiente:

“Depression, anxiety, and somatoform disorders”
Department of Psychosomatic and General Clinical Medicine, Medical Hospital, University of Heidelberg, Heidelberg, Germany, publicado en Pubmed, Sept. 2009.

Depresión, ansiedad y somatización son los trastornos mentales más frecuentes en la atención primaria de salud.
Se propone dar un adecuado diagnóstico a las múltiples formas leves de los síndromes mentales, las formas graves de la comorbilidad entre somatomorfos, depresivos y / o trastorno de ansiedad, por ejemplo, con un enfoque tridimensional.

“Somatización diagnostico causa y prevalencia en los trastornos mentales”
Department of Psychosomatic Medicine, University Hospital, Heidelberg, Germany, Publicado en PUBMED, Febrero 2005.

Existen diagnóstico superpuestos entre somatomorfos, depresión y trastornos de ansiedad eran frecuentes (79,6%).
Los pacientes con trastornos somatomorfos; explicaron síntomas depresivos y / o trastornos de ansiedad, asociado principalmente con causas psicosociales.
Para estos pacientes, las atribuciones causales pueden ser particularmente útil para aclarar las características clínicamente significativo de trastornos mentales comunes y contribuir así a la evaluación clínica.

“Concepción de los síndromes somáticos funcionales”
Departamento de Medicina Psicosomática, de la Facultad de Medicina de la Universidad Médica de Kansas, publicado en Pubmed, Sept. 2009

Los “Síndromes somáticos funcionales” es una de las nuevas terminologías en la medicina. Sin embargo la mayoría de los médicos ya han notado que los pacientes apelan a sus síntomas físicos sin explicación médica desde mucho tiempo atrás. Por otra parte, los psiquiatras percibían los mismos síntomas físicos como una representación simbólica de los conflictos psicológicos de los pacientes, los trastornos somatomorfos.
Esta nueva terminología “síndromes somáticos funcionales” tiene la intención de integrar las dos dimensiones anteriores y comprender al paciente como una persona completa.
Lo que se intenta mostrar son los aspectos multidimensionales de “síndromes somáticos funcionales” y la intención de servir a la pista  que necesita cada médico para comprender a los pacientes con síntomas somáticos.

En nuestro país:

Un estudio colaborativo realizado por la OMS, Ustun y Sartourius en 1995 demostró que los diagnosticos psiquiatricos más frecuentes en la Antención Primaria son: Depresión 29,5% – Ansiedad 18,7% y Somatización 17,7%.

Lo anterior nos muestra que estos diagnósticos frecuentemente aparecen como una preocupación de salud de nuestro país.

A partir de todos los elementos anteriores nos damos cuenta de la importancia de las somatizaciones y el efecto que genera en los pacientes.

El síntoma somático aparece como un indecible para el sujeto, como aquello de lo inconsciente, no representable, como aquella parte del cuerpo que no logró ser apuntalada en beneficio de la vida psíquica y ha quedado expuesta al dominio fisiológico.

La  apuesta es escuchar al sujeto, sus palabras y sus quejas, para que signifique su enfermedad y/o somatización y más allá que eso, que sus palabras entren en circulación.
Cuando es posible entender el sentido de ese síntoma somático en la vida de ese sujeto, cuando él puede hacerse de su sentido, aquello de lo inconexo, de lo interno y lo externo, lo psíquico y lo somático resultan evidentemente como un continuo y la distinción es inaceptable.
Sabemos que la enfermedad somática no posee una existencia independiente de las vicisitudes del psiquismo inconsciente.

Cuando llegamos a comprender el significado de un síntoma somático, la enfermedad tendría que eliminarse de la conciencia, para dar lugar al drama que se expresaba y ocultaba en ella.

El síntoma somático al ser trabajado psicoterapéuticamente e interpretado permite simbolizar un episodio de la vida del sujeto. Cuando es posible comprender el síntoma somático, esa fractura, esa detención de la cadena significante desaparece para dar cabida al sentido de la enfermedad, de manera tal de hacer consciente y parte integral de la vida del sujeto su padecer. Cuando el síntoma no se comprende, no se puede dar con su sentido, éste se nos presenta como exterior, como pura biología enloquecida, que no es más que la respuesta resignada en el trabajo con pacientes que presentan síntomas somáticos
“…tenemos, entonces, que considerar la vida como la enigmática coexistencia de lo que uno llama cuerpo y de lo que uno llama alma, como una unidad de cuerpo y alma, de ahí que resulte que no se puede tener ni enfermedades físicas ni enfermedades psíquicas, ya que en toda circunstancia cuerpo y alma caen enfermos simultáneamente” G. Groddeck.

Autores: Ps. Luis Díaz C. y Ps. Marcela Toro V.

Bibliografía

•    Chiozza, L. Green, A. “Diálogo psicoanalítico sobre psicosomática”. Editorial Alianza. Buenos Aires, 1998.
•    Descartes, R  “Discurso del método”. Alianza Editorial. Madrid, 1999.
•    Dejours, C. “Investigaciones psicoanalíticas sobre el cuerpo”. Siglo XXI Editores. Madrid, 1992.
•    Freud, S. “Esquema del Psicoanálisis”. Vol. XXIII. En: Obras completas, Amorrortu Editores. Buenos Aires, 1996
•    Groddeck, G.” El libro del Ello. Cartas psicoanalíticas para una amiga”. Editorial Sudamericana. Buenos Aires, 1968
•    Lacan, J. “Psicoanálisis y medicina. En: Intervenciones y textos I”. Editorial Manantial, Buenos Aires. 2001

¿Qué es un grafismo?. El Diccionario de la Real Academia Española señala que “grafo” está referido a “escribir” o a “describir” como una forma de comunicar a otro a través de una letra. Sin lugar a dudas, este concepto se ajusta a las herramientas utilizadas por los adultos como forma de expresión: una palabra escrita busca decir, contiene un mensaje dispuesto a ser dilucidado.
En los niños, esta herramienta varía: un dibujo infantil puede convertirse  en un potente mecanismo comunicativo que contiene un mensaje  que no es fácil de traducir, tanto así que se han realizado muchos estudios para poder comprender y darle una simbología o interpretación lineal a lo que un grafismo infantil quisiera expresar (tal como se hace con los sueños y sus múltiples significados a partir del contenido, dejando “tapada” la pregunta por ¿qué puede decir el soñante de su sueño?).

En la clínica con niños, se utiliza con bastante frecuencia este recurso que se liga con cada niño dibujante en particular, considerando que el acto de dibujar resulta familiar para los niños en la mayoría de los casos, lo que plantea la pregunta por ¿qué puede decir el dibujante de su obra? Para el Psicoanálisis, representa una manifestación de lo inconciente, aquello que para un niño no es posible verbalizar o que de otro modo no podría expresar. Un dibujo entonces se trataría de un mensaje a descifrar que no sólo puede ser observado, sino que también debe ser escuchado.

Un niño dibuja, le da sentido y significado propio a tal creación. Algunos relatan un cuento, una historia sobre el dibujo; lápiz que delinea una hoja con un sentido a develar, posicionando al espectador en el lugar de Indiana Jones (presto a descubrir un tesoro que nunca está a la luz, como en la “Carta robada” de Edgard Allan Poe). Para el psicoanálisis un dibujo no contiene nimiedad: es un trabajo de lo inconciente que puede ser interpretado de forma similar a un sueño y que tiene directa relación con la subjetividad del dibujante, con sus conflictos, sus temores, sus recursos y con la forma en cómo se ve representado a si mismo: sus límites corporales, su identidad,  su relación al otro, su manera de escribir e inscribir-se en el mundo ofrecido por sus padres y los otros que lo rodean.

Un dibujo entonces, es también un discurso que no siempre se dice, que no siempre se lee, que no siempre se sabe: ¿sabe quien dibuja que está trazando algo de si en la hoja de papel?, movimiento  que muchas veces se desconoce, bajo la apariencia de un acto lúdico y sencillo, podemos encontrar la complejidad que subyace a todo sujeto humano en desarrollo.

La clínica psicoanalítica con niños, está orientada a la escucha e interpretación de las creaciones infantiles, tales como el dibujo y el juego, actos siempre remitidos a la constitución y producción de la subjetividad humana. A través de dichos actos un niño puede hacer conciente sus conflictos, desplegar su creatividad y sus experiencias particulares, montando un puente  de conexión con un adulto significativo, que le permita ser comprendido y  acompañado en esta ruta vital hacia sus procesos de  autonomía.

Escrito por Ps. Cynthia Carvacho

La obra de Herman Melville, “Bartleby el escribiente” (Editorial LOM) pone en juego una manera particular del protagonista para involucrarse y relacionarse con el acto de escribir. De esta forma se configura una escritura que en si misma parece vacía y carente de sentido, no obstante pareciera ser significativa para quién la ejecuta cuando lo que se juega es -un sujeto- en relación a la imposibilidad de la creación en el acto/arte de escribir.
La escritura es, en si misma, un acto en el que se despliegan historias, fantasías, relatos, experiencias, entre otras. La particularidad del acto de la escritura en Bartleby es que da cuenta de otro texto, de otro -que en tanto acto- permite dar sentido a quienes le rodean –compañeros de labores- y  a su vez, da sentido a su propia inquietud, aunque esto signifique realizar una trascripción o copiar un texto. Se ejecuta y se remite a un vacío. No obstante, el interés de “el escribiente” es en el acto, aunque como dice, “preferiría no hacerlo.”
La obra de Melville es una escritura que se nos presenta como frases que dan sentido al texto, pero también como una obra que pone en jaque la función de la escritura, en tanto creación. Este texto es una manera de dar cuenta de lo que vive y de aquello que moviliza e inquieta al protagonista. En este sentido es una inquietud que aborrece lo estético y que pone en evidencia momentos de vacilación de ese sujeto. No obstante, en el ejercicio de la escritura pone en evidencia la fractura de todo hombre o mujer.
Sabemos que el acto de la escritura se constituye como momento creativo, vivencia de inscripción única e intransferible, un testimonio, algo así como una producción que sería igualmente a lo hace un sujeto en psicoanálisis. Sin embargo, el acto de escritura de “el escribiente” parece responder a otra lógica, como si eso que se escribe no dijera nada de quién la ejecuta, ya no como producción sino como transcripción. Por lo tanto, la pregunta es ¿qué es lo que se escribe cuando se inscribe en un texto?  Diversas posiciones hay al respecto, no obstante “el escribiente”, es un copista, escribe lo que dice y luego toma una posición donde queda claro que prefiere no hacerlo, es decir copia. No es una escritura de la letra, en tanto signo que se refiere a la creación, inscripción. En este sentido, aparece más bien des-ligada.
El acto de escritura en tanto producción subjetiva, es una posibilidad de develar y revelar las vivencias de quién escribe, permite dejar una huella de lo que se siente y lo que no se siente, es una plataforma que da sentido a lo más difícil de explicar –lo que inquieta al ser humano- es una práctica olvidada en nuestros tiempos pero que genera efectos ligados a la creación que podrían remitir justamente a lo más íntimo y lo más radical, permite ligar y desligar en tanto pulsión que se deja ver en el acto de la escritura.
En este sentido, lo escrito por “el escribiente” parece lejos de ésta cuestión, más bien se podría pensar que su acto de escribir remite a un estatuto –otro- ligado a la fragmentación, a un desanudamiento. El acto de dejar de escribir, remite a la nada, a la tabla rasa , no obstante se genera un efecto subjetivo, el que se encuentra radicado en una crisis del relato, en tanto que el escribiente no se constituye como sujeto pero da cuenta de algo de ese sujeto, que no duda y mantiene una posición, tensionando su quehacer pero no su sentir. A pesar de parecer ajeno, es una posición ética respecto a una noción de una escritura particular. En este sentido, se puede decir que también hay un valor en la “letra” que esa escritura puede adquirir, a pesar de ser radicalmente diferente al valor de un discurso.
La fórmula de “el escribiente”, ahora sin la escritura –preferiría no hacerlo-, es una cuestión que desordena y escandaliza al otro, no permite la anudación, la tensión está puesta justamente en un punto de fuga, en un vacío, no obstante se perpetúa no sólo en el, sino en quienes lo rodean, como presencia de un espejo un rebote que genera la fórmula, que desestabiliza al otro.
Lo dicho anteriormente parece confuso, nos obstante nos remiten a una experiencia de sujeto, aunque ponen en tensión algo del orden de “lo ominoso”, que propone Freud, remite a una escena única, en si misma cada obra precipita un acontecimiento, del que no se sabe mucho pero está presente y en si misma se constituyen como una experiencia sensible, de acto y producción subjetiva pero a la vez de vacilación del sujeto. El acto de la escritura como posibilidad de decir y dar cuenta, producir de aquello que no se sabe, en tanto idea que permite una creación constitutiva, aunque sea extraño pone en juego la contingencia, no obstante en “el escribiente” pareciera que lo anterior carece de sentido, como una carta no reclamada, como un discurso no escuchado y lo que encontramos es que, en la ausencia de su acto particular de escritura, aparece una repetición una palabra-frase ligada al orden de lo sintomático, que anuncia y denuncia y que se repite en tanto pulsión de muerte. No obstante, pareciera ser que la escritura como acto que intenta una ligazón, más allá de los recuerdos o la creación, remite a un texto en tanto este a partir de otro que permite su ejercicio.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Agamben G.,  “Bartleby o de la contingencia”. Comentario de Bartleby el escribiente.

Freud S.          “Lo inconsciente” (1915). Obras Completas, Vol. XIV. Buenos Aires: Amorrortu Editores.

Freud S.           “Lo ominoso” (1919). Obras Completas, Vol XVII. Buenos Aires: Amorrortu Editores.

Freud S.           “Inhibición, síntoma y angustia” (1926). Obras Completas, Vol. XX. Buenos Aires: Amorrortu Editores.

Goldstein G.    “La experiencia estética” (2005). Buenos Aires: del estante Editorial.

Melville H.       “Bartleby el escribiente”. (1856). Santiago: Lom Editores.

MultitudA través del tiempo los seres humanos hemos descubierto e inventado cosas que serían sorprendentes y que cambiarían el curso de la historia…el fuego, la rueda, la escritura…y entre todas estas cosas maravillosas y sorprendentes aprendimos que nuestra vida en sociedades organizadas no estaría completa de no haber desarrollado nuestra tan humana capacidad para competir con otros humanos o sólo con nosotros mismos, o aún retar a la suerte, al azar, al tedio de la diaria rutina…como.

Nuestra inclinación por el juego, esa misma que nos acompaña desde los albores de la civilización y desde los primeros años de nuestras vidas es la que permite que en una fracción de segundo todo parezca posible.
En Chile se ha extendiendo una nueva entretención. Son los juegos de fantasía. Dentro de éstos encontramos “Calabozos y dragones”, “Magic”, “El señor de los anillos” y otros, con un par de miles de jóvenes que lo cultivan. En EE.UU. y Europa no sólo son populares y un negocio que mueve millones de dólares, también es centro de gran polémica. En un juego de fantasía como lo es el rol un grupo de individuos interpretan papeles de seres imaginarios. Los jugadores personifican historias casi siempre tomadas de la literatura fantástica los que compiten bajo ciertas reglas y se someten al designio de los dados. Pese a su carácter inofensivo este pasatiempo ha sido tildado de satánico, adictivo y enfermizo.

Lo cierto es que existen datos en donde la fantasía ha atravesado los límites de lo lúdico y se ha instalado en la realidad con gran violencia. Es así como el juego de rol de fantasía Calabozos y dragones, por ejemplo tiene relación en EE.UU con 45 muertes y suicidios y en un caso de 1985 dos adolescentes fueron detenidos por hacer venenos, bombas y amenazar con asesinar a un compañero durante la comida asemejando el estilo de Calabozos y dragones. Otro caso es el de un niño de 12 años que disparó contra su hermano de 17 para posteriormente suicidarse con la misma pistola tras una discusión posterior al juego. Dos jóvenes españoles asesinaron a un obrero creyéndolo un enemigo del juego en que participaban. ¿Son estos hechos anormales de unos pocos o es que somos capaces de todo cuando formamos parte de una masa-sociedad?

Según Freud “En la vida anímica del individuo, el otro cuenta, con total regularidad, como modelo, como objeto, como auxiliar y como enemigo, y por eso desde el comienzo mismo la Psicología Individual es simultáneamente Psicología Social en este sentido más lato, pero enteramente legítimo” .

En el volúmen XVIII Freud hace un análisis en referencia a Le Bon, sobre cómo entender los fenómenos de masa psicológica. Ésta, tendrá características que le son propias: Por más distintos que sean los estratos, etnias o culturas, un sujeto inserto en la masa es dotado de un alma colectiva a partir de la cual siente, actúa y piensa de manera radicalmente distinta a como lo haría en circunstancias individuales. Esta masa psicológica posee elementos heterogéneos que se van fusionando a lo largo del tiempo hasta formar por medio de esta unión un individuo distinto.

Esta transformación se debe según Le Bon a que, por el hecho de reunir una cierta cantidad de individuos se va generando al interior, un sentimiento de poder invencible lo que lleva a entregarse a sus instintos; el carácter de la masa anónima ofrece más libertad, ya sea para ser menos responsables o bien para despojarse del autocontrol. La segunda causa estaría dada por el contagio que contribuye a la exteriorización de rasgos especiales y a marcar la orientación de éstos. Y la tercera causa sería la sugestionabilidad, donde el individuo inmerso en la masa tiende a caer en un estado de influencia desde la cual, la personalidad conciente, la voluntad y el discernimiento desaparecen.

El individuo ya no tiene conciencia de sus actos, sus impulsos irresistibles son imposibles de frenar. “…Por el mero hecho de pertenecer a una masa organizada el ser humano desciende varios escalones en la escala de la civilización. Aislado, era quizás un individuo culto; en la masa es un bárbaro, vale decir una criatura que actúa por instinto. Posee la espontaneidad, la violencia, el salvajismo y también el entusiasmo y el heroísmo de los seres primitivos”.

Dentro de esta concepción podemos ligar más conceptos. Por fantasía entenderemos al “guión imaginario en que se haya presente el sujeto y que representa, en forma más o menos deformada por los procesos defensivos la realización de un deseo y, en último término, de un deseo inconciente .

La fantasía puede ser conciente o inconciente. La primera tiene una lectura directa donde basta conocer cómo está diseñada la ilusión para conocer qué necesidad satisface. La segunda requiere de una lectura más compleja donde se debe interpretar, traducir lo subyacente porque las ideas o códigos resultan oscuros y mezclan elementos reales con otros distorsionados. Esta fantasía inconciente aparece porque se ha generado un obstáculo en la satisfacción de la necesidad.

Existe un constante enlace entre la realidad exterior y la realidad psíquica donde el sujeto proyecta su mundo interno en la realidad e introyecta las cosas externas. El sujeto social es aquel que intenta organizar, explicar y clasificar tanto la realidad externa como la interna a través de mitos. Éstos alimentan la vida fantasmática y ésta a ellos. El fantasma es una organización grupal interna, escena imaginaria que se desarrolla entre varias personas estando el sujeto presente en la escena. Es una representación de acción.
El concepto de juego en tanto medio arcaico filogenéticamente adquirido tiene distintas características.

A la luz de Melanie Klein el juego es el medio por el cual el individuo elabora sus conflictos, ansiedades, relaciones objetales y expresa sus fantasías inconcientes y su mundo interno. Si bien Klein elabora su el concepto de juego en relación al niño, también no es menos cierto que su definición de funcionamiento mental incluye las constelaciones esquizo-paranoide y depresiva. Entonces, podemos apoyarnos en esta concepción para decir que el aspecto lúdico nos acompañaría hasta el final de nuestros días.

La psicóloga Etty Rappaport -referente a los juegos de fantasía y en especial a los juegos de rol- afirma que el juego tiene dos aspectos primordiales, donde uno es lo lúdico y el otro es el problema de la identidad. “En el adulto la función lúdica, la capacidad de jugar es una característica positiva. Tiene que ver con la posibilidad de hacer una regresión, de volver a la infancia, que bien utilizada es una función buena pero si se regresa mucho como ocurre con las drogas uno podría no detenerse. En cuanto al aspecto de identidad, para la Psicología este es un gran problema ya que toda patología psicológica implica un problema de identidad”
Podemos entender que la protección de la masa proporciona una ilusión de libertad, donde todo es posible, la vulnerabilidad del sujeto se diluye en esto otro compacto y potente, la ilusión dura en tanto el colectivo humano se agrupa, posteriormente se debe lidiar con aquel que realmente soy. Un sujeto vulnerable.

Bibliografía

1) Freud, S. 1921, Más allá del principio de placer. Psicología de las masas y análisis del yo y otras obras, Amorrortu editores, Buenos Aires, 1996.
2) Laplanche, J. Pontalis, J. 1967, Diccionario de Psicoanálisis, Editorial Paidós, Barcelona, 1996.
3) Rivière, P. 1965, El progreso grupal. Del Psicoanálisis a la Psicología social, Editores Nueva Visión, Buenos Aires, 1997.

Anorexia y bulimia ¿cómo me ves?

Trastornos AlimentariosDe acuerdo a estudios publicados en la actualidad, los trastornos alimentarios han tenido un considerable y progresivo aumento durante los últimos años, incluso algunos autores han llegado a declararlo una epidemia. Ante esta situación surge la pregunta acerca de los orígenes de estos desórdenes y las causas de un aumento de la población que los padece.

En primer lugar, se hace necesario considerar a los trastornos alimentarios como una enfermedad biopsicosocial; esto es que atañe directamente al cuerpo (bio), que tiene indudables causas psicológicas (psico) y está directamente relacionado con aspectos socio-culturales (social). Veamos, de estas tres perspectivas la que más salta a la luz es la cultural; en la cultura occidental de hoy –de la cual formamos parte- se ha generado una exacerbación de lo bello, un culto a lo estético y en particular a la delgadez.

El paradigma de lo que es una mujer bella ha evolucionado de unas ‘Botero’ saludables, rellenitas, femeninas, llenas de curvas seductoras que invitaban a acogerse en ellas; a la mujer de pasarela parisina, tan flaca que el color de las mejillas se ha cambiado por un verde azulado debajo de los ojos y los pliegues de las caderas han sido sustituidos por un par de huesos puntiagudos desde donde se afirma el último modelo Dolcce Gabana. Estas mujeres además, llevan la bandera del éxito izada, venden la imagen de mujer actual, moderna, feliz, realizada afectiva, profesional y familiarmente. Es justamente a todo esto a lo que la mujer común y corriente aspira, a ser exitosa en todos los aspectos ya mencionados, y es la publicidad la que le dice ‘tienes que ser como ella para lograrlo’.

Ahora bien, todos nosotros vivimos en esta cultura, cabe preguntarse entonces ¿por qué no todos tenemos trastornos alimentarios?. Aquí es donde surge entonces el aspecto psicológico como causa importante de estas enfermedades. En rigor, un trastorno alimenticio es una particular actitud mental frente a la alimentación y no sólo enfermedades relativas a una mala alimentación. Lo que está enfermo, por decirlo de alguna forma, es lo que representa simbólicamente la comida para la persona. La forma particular que se tenga de relacionarse con el propio cuerpo y con la comida serán sin duda elementos importantes que incidan en un desorden de la alimentación.

Desde la psicología, y particularmente desde la corriente psicoanalítica, se considera que es ya en la temprana infancia donde los seres humanos vamos adquiriendo, a partir de la relación con nuestros padres, el sentimiento del ser, el sentido de la continuidad de la existencia, la identidad y muchos aspectos de nuestra personalidad que se irán desarrollando a medida en que vayamos escribiendo nuestra historia. En este sentido, un entorno acogedor, comprensivo, contenedor en la infancia sentarán las bases para por ejemplo, desarrollar un sentido de autoestima que nos valide como personas frente al mundo y desde donde podamos relacionarnos con libertad tanto con nosotros mismo como con los demás.

Como es bien sabido, la autoestima es el sentimiento de aceptación y aprecio hacia uno mismo, que va unido al sentimiento de competencia y valía personal. El concepto que tenemos de nosotros mismos no es algo heredado, sino aprendido de nuestro alrededor, mediante la valoración que hacemos de nuestro comportamiento y de la asimilación e interiorización de la opinión de los demás respecto a nosotros, este autoconcepto está evidentemente disminuido en los pacientes con trastornos alimenticios; ellos sienten que no valen, que sólo estorban, que no se los quiere y todo esto lo atribuyen a una deficiencia en su aspecto físico. Habría algo que está mal en ellos, que no es posible de simbolizar sino que se deposita en el cuerpo como el recurso más a la mano y más ‘real’ para poder hacer una declaración pública de que algo anda mal en ellos.

Las personas que sufren anorexia o bulimia sienten, que no tienen valor en sí mismas y tienen la errada creencia de que un cuerpo más delgado les otorgará automáticamente el reconocimiento y el cariño de los demás. Sin embargo, podemos apreciar que la máxima expresión de la baja autoestima de estos pacientes está en que justamente lo que se ataca es el propio cuerpo. La anorexia y la bulimia son una clara manifestación de un rechazo profundo a la corporalidad, al desarrollo normal y la madurez, en definitiva a la vida. Y es aquí justamente donde debemos detenernos y generar un espacio en donde las pacientes puedan pensar en su relación consigo mismas, un espacio en donde se pueda resignificar la propia valía y reescribir la propia historia; para así poder situarse desde un lugar en el que se posibilite el surgimiento de la vida, del amor propio, del deseo y la capacidad de ser feliz.

Muchos han sido los intentos terapéuticos por mejorar la situación de salud de estos pacientes, pareciera ser que un enfoque integral que se adecue a las necesidades del paciente se presenta como una buena alternativa para tratar estas patologías. El trabajo multidisciplinario ayudará a tratar todas las variantes de estas enfermedades, que como ya hemos visto encuentran su origen en factores tanto sociales, como psicológicos. En este sentido, los talleres psicoeducativos que ayuden, por ejemplo desde el punto de vista nutricional a ‘aprender a comer’ y desde la perspectiva psicológica a controlar los niveles de ansiedad, resultan de gran ayuda. Sin embargo no hay que dejar de lado el aspecto psicológico más profundo en donde se trabaja con la paciente en buscar respuestas acerca de quién es, por qué es así y se abre el espacio para cambiar el relato personal por un más propio, más auténtico y que provea de un lugar desde donde pueda surgir el valor propio y los sueños personales.